Hoy día estamos inmersos en un mundo dinámico y cambiante vertiginosamente; Nuestra práctica docente requiere de la ruptura de paradigmas estáticos y monolíticos que nos lleve a considerar la transformación a partir de la reflexión-acción; es decir, realizar una praxis pedagógica.
Se requiere de formar (cultivar para Hegel y Gadamer) al hombre potenciando lo que por naturaleza somos y prepararnos para la vida y ser felices.
Compañeros docentes, no hay mas futuro que el presente inmediato, no debemos pensar en el mañana como tiempo indefinido; es momento de pensar en el hoy para tener un mañana.
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Definitivamente los paradigmas han sido siempre parte de nuestras vidas, y en el aspecto educativo son verdades que hay que constantemente volver a crear, suena facil pero tenemos una barrera que conocemos como resistencia al cambio, miedos que no nos permiten salir de una zona de comodidad. Justamente es algo como lo que le pasa a la personita de quien se llevo mi queso,sabemos que si existe una constante en nuestras vidas es el cambio por lo tanto debemos empezar a quitarnos esos miedos y arriesgarnos un poco mas
ResponderEliminarEstoy plenamente consciente de la imperiosa necesidad de romper paradigmas y cambiar el status quo en el que los docentes nos hemos estancado; sin embargo esto no es nuevo, desde hace ya muchos años esta conversión es imprescindible y no hemos actuado. ¿Qué requerimos maestros?, ¿qué hace falta para cambiar de actitud?, ¿qué falta para hacer de nuestra profesión el verdadero medio de transformación de nuestra sociedad?
ResponderEliminarNo se requieren planes nuevos y sofisticados ni imposiciones gubernamentales ni nuevas formas de represión ni amenazas contra el salario o las prestaciones ni mítines violentos con propósitos políticos más que sociales.
Freire (1969) establece que el problema central de los países en desarrollo es causado por el tipo de educación, alienante, y por tanto, domesticadora que en ellos se imparte; coincide rotundamente con Marx y Althusser en que la educación es la institución a través de la cual la clase dominante enajena, oprime y mantiene el status quo impositivo del sistema contra el pueblo subyugado, sin aspiraciones y sin pensamiento crítico. Se trata nuevamente de “repetir patrones” y de reproducir la ideología de la clase social en el poder.
Lo sabemos ¿y? No pasa nada. No nos interesa, los maestros estamos estancados en la “educación bancaria”, donde somos “sabios, dioses, entes supremos” y el educando, una “tábula rasa” que tenemos la consigna de llenar. Por si esto no bastara, nos conformamos con presentar a los alumnos una realidad, que en realidad no existe, y logramos convencerlos de que ésta es la indicada y no requiere transformación alguna.
Tenemos el gobierno que nos merecemos, la educación que propiciamos y la sociedad que mantenemos como mejor conviene. Ya no son “otros” los causantes, somos cada uno de nosotros.
Lo difícil aquí es lograr la transición hacia la una educación liberadora, crítica, reflexiva y que propicie el cambio, que logre la “praxis”, entendiendo ésta como “La reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo; reflexión: explicación científica de la realidad. Acción: conduce la transformación de esa realidad”. (García 2010: 7).
Esta educación liberadora y, por tanto, humanista, debe lograr la alfabetización del pueblo, es tarea nuestra integrar a los hombres a su propia realidad y crear en ellos el afán de transformarla para trascender; conforme él crea, recrea y decide, va participando de su propia historia, va conformando e interviniendo en la transformación del contexto social e histórico del que él forma parte.
Para tal fin se requiere de un proceso de concienciación que lleve a los hombres a modificar su conciencia y a entender y comprender el espacio y tiempo que ocupan en la sociedad, a fin de concientizarse, es decir, consensar con otros, “concienciados” para incidir en la transformación de la formación social actual. (Freire 1969).
Es una cuestión personal, existe dentro de cada uno de nosotros, no esperemos que los demás tomen la iniciativa, ya es tiempo de dejar de preocuparnos y ocuparnos.
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EliminarLa formación de todo docente implica romper constantemente con paradigmas pasados y presentes, en la construcción de un nuevo docente hacia el futuro, comprometidos en una visión holística, que le permita impactar y trascender dentro del contexto en el que se desarrolla su praxis.
ResponderEliminarActualmente la educación basada en competencias del mundo global, motiva él dominio de un currículum simultáneo que guie la práctica docente de los que en ella intervienen. Como menciona Durkheim: “La educación tiene como misión desarrollar en el educando los estados físicos intelectuales y mentales que exige de él la sociedad política y el medio social al que está destinado.”
La labor docente implica y exige personas comprometidas con sus acciones y responsables de los resultados que se obtienen.
ResponderEliminarLos cambios imparables producto de la globalización demandan apertura y disposición para ser flexibles y estar preparados para las nuevas tendencias.
Basta de poner pretextos absurdos, que sólo justifican la imperiosa necesidad de resistirse al cambio, la sociedad demanda una respuesta contundente por parte de los docentes, que no está ligada a cuestiones gubernamentales, políticas o sindicalistas, sino a un deber ser, producto del compromiso humano y ético que implica el trabajar con personas, no con máquinas.
En ocasiones se olvida que la escuela es un agente de cambio, pero en el sentido de poder trascender y cultivar las mentes en aras de que cada uno sea capaz de forjarse a si mismo, como una persona libre, con capacidad para tomar decisiones, afrontar retos, aprender, equivocarse, reconstruir, construir, crear y durante todo este trayecto, lo más importante, disfrutar cada momento, siendo mejores a cada paso.
Aprovecho la oportunidad que me brinda la situación política actual que está viviendo el país, para señalar en este momento un claro ejemplo, a mi juicio muy personal, sobre la resistencia al cambio a la que la mayoría de docentes nos aferramos.
ResponderEliminarLa evaluación es un proceso que en la educación nos abre un sinfín de oportunidades para mejorar. Es necesario hacer un seguimiento permanente de todos los actores que intervenimos en el proceso educativo; es indispensable conocer cuáles son las carencias a nivel de administración y gestión que existen; cuál es el impacto de planes y programas en la transformación de la sociedad; qué nivel de preparación tienen los futuros docentes, los recién egresados, los que ya ejercen, los alumnos de cada escuela y de cada nivel; es decir, la evaluación es el único medio a través del cual podemos iniciar un proceso de creación, revisión y reconstrucción. ¿Por qué le tememos, por qué nos negamos la oportunidad, por qué no tenemos la cultura de la evaluación?
En definitiva esta forma de actuar de los maestros de nuestro país, sólo me indica la falta de conciencia, vocación y compromiso que permea en nuestras instituciones y en nuestro quehacer educativo.
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ResponderEliminarEs verdad que la labor educativa es compleja, pues son muchos los actores que intervienen para que se pueda realizar, pero en especial, me centraré en los docentes, simplemente porque yo soy "orgullosamente una de ellas". Cada día que desarrollo está noble labor, voy descubriendo en mí características que me hacen ser mejor persona, a pesar de todas las limitantes a las que me enfrento para desempeñar mi labor (falta de materiales, poco compromiso de los padres, gran carga administrativa, por mencionar algunos). Confieso que es difícil adaptarse a los cambios y exigencias que la sociedad demanda de una forma tan veloz, pero también es importante estar abierto a todas estas necesidades que la sociedad requiere.
ResponderEliminarLa profesionalización docente es una responsabilidad personal, que se vive día a día que te lleva a la superación profesional, pero sobre todo, a la necesidad impetuosa de mejorar como persona, al estar dispuesto a brindarle al otro la posibilidad de compartir: experiencias, conocimientos, sentimientos; para que se logre una verdadera interacción social (desde mi visión), en donde prevalezca, la idea de apoyar al otro desde lo que yo le pueda brindar.
Desde está visión muy personal, considero que está en nosotros los docentes la verdadera responsabilidad de nuestro quehacer profesional, aunque como lo mencioné en un principio sean muchos los involucrados en el mismo, ya que, si se presenta una resistencia a adoptar las nuevas formas de impartir las clases será muy difícil lograr una mejora educativa.
Comparto la opinión de la publicación, actualmente la sociedad evoluciona a pasos agigantados, estamos inmersos en un mundo teologizado en una nueva sociedad del conocimiento que exige una práctica innovadora que rompa dogmas, tabús y el monopolio de la práctica docente a manos del docente, lo que nos lleva a una auto reflexión de nuestra práctica que conlleve al docente a un cambio radical en sus esquemas, principios, paradigmas que de pauta a una práctica docente de calidad e innovadora.
ResponderEliminarHoy en día no se da tanta importancia al maestro como antes, por la mala información que se ha manejado, desafortunadamente se generaliza y esto afecta la imagen del mismo. Pero hoy en día los que si tenemos convicción de ser maestros lo demostramos día a día con nuestros alumnos.
ResponderEliminarNo dejemos caer ese entusiasmo,debemos actualizarnos día a día pues la sociedad que hoy vivimos nos absorbe con facilidad no dejemos que eso pase.