Si fuese posible la excelencia académica, ésta dependerá de la concepción que uno tenga de ella, de los paradigmas socio-políticos y económicos que los tiempos actuales le dan; pero principalmente de una concepción nueva del hombre que enseña y el que aprende.
Pero, principalmente del entendimiento y comprensión ontológica para mejorar la educación, siempre dependiendo de la calidad de vida que deseamos; y donde la educación no tendría la función de prepararnos para la vida, ya que si esto fuera; deberíamos dotarles de un fusil, mas no conocimiento.
Por fortuna, la educación debe proveer de los elementos necesarios para trasformar nuestro futuro deseado sobre la práctica misma de la educación.
Donde la innovación y el cambio deben caracterizar la práctica educacional (praxis docente) y cuyo producto (no peyorativo) deberá generar una actitud (aprendizaje) constante hacia el desafío de transformación entre lo que somos, sabemos y hacemos, y lo que debemos hacer.
Sé entonces un agente del cambio.